Existen destinos cuya belleza deja una huella imperecedera en el recuerdo del viajero. Uno de ellos es Puerto Inca, provincia de Huánuco, en pleno llano amazónico. Allí es posible comprender la exacta dimensión del concepto ‘aventura’.

Indagar antes de viajar a un lugar es una práctica que todos deberíamos hacer. Más aún si es un destino poco conocido. Cuando un lugar se muestra incógnito, secreto, lo mejor es ir descubriéndolo de a pocos. Así, uno se siente como si fuera un explorador de películas hollywoodenses y si bien podría sonar infantil, es reconfortante dejar salir el niño que llevamos dentro. Este periplo por Puerto Inca, la menos conocida provincia de la siempre bella región Huánuco, resultó una experiencia lúdica.
A menos que les encante estar más de diez horas sentados en un bus, lo recomendable es llegar a Huánuco por vía aérea, o también a Tingo María, e iniciar la ruta desde cualquiera de estas ciudades. Hay que llegar hasta el km 86 de la vía Huánuco-Tingo María-Pucallpa; tomar el desvío que lleva, en más de una hora, hasta Puerto Súngaro, que es el punto de partida para acceder a los encantos de Puerto Inca. Toda una aventura que bien vale el recorrido

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